Las palabras aprisionan mi lengua,
sílaba a sílaba, amortiguan mi cabeza.
Tu mirada eriza mi piel,
pero la realidad corta como una espada.

Arrancarme la piel
es la única utilidad,
que mis pocas palabras tienen.
Porque ahora mismo,
yo misma soy mi peor enemigo…

Porque el abismo arde dentro de mi
quema y abrasa mi interior,
exponiendo cada rincón y
habitación oscura a las llamas del dolor.

Dolor augmentando cada segundo.
Caigo más y más abajo
sin dejarme aferrar,
porque ya me he dado
a mí misma por perdida.

Ya no puedo extinguir
las llamas que me abrasan,
las cenizas se vuelven llamas de nuevo
y todo gira y gira sin parar.

Puede ser que te deje ver
alguna quemadura, solo la más leve,
solo la que menos interese
y no quieras intentar apagar el fuego.

Quizás a veces no siento el ardor de mi abismo
porque ya me acostumbré a él.
Pero aun asói no deja de recordarme que existe,
para ello quema lentamente
los bordes de sí mismo
para de vez en cuando echarse alli más gasolina
y sentir cómo se me abrasa todo por dentro
de golpe, esperando a que se pare mi corazón
convirtiéndose en brasas rápidamente.

Porque
a veces me pregunto
dónde fallé,
o dónde tro pe cé.
Que tus miradas
y
besos no curan
y la distancia
mata
l e n t a m e n t e…
puede ser
pero te chafa
cada día
m
á
s
.
Si se supone que el mundo gira
¿porque el mío se cae a pedazos?

Palabras que se escoden,
taponan la garganta.
Inundan ojos
y aceleran el latido.
¿Tienen significado?

Sílabas, fonemas,
pertenecientes a ti
y a mi en cierta manera.
Pequeñas dudas en el aire.

Palabras que se esconden,
y aparecen de repente.
Te sostienen la mirada,
te nieblan la razón.